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Félix Ramón Triana, director regional del Sena, habló de las nuevas formas de promover emprendimiento. “La cultura del dinero fácil hizo mucho daño en nuestro país, por eso es necesario retomar habilidades y capacidades que fomentan el espíritu empresarial, como la tenacidad y el sobreponerse al fracaso para seguir intentando”. La ausencia de oportunidades para satisfacer las necesidades básicas sigue siendo uno de los principales factores para que fenómenos delincuenciales como el hurto callejero se continúen acentuando en las ciudades y generen brechas de desigualdad y propicien episodios de violencia. En tiempos en los que se materializan y consolidan esfuerzos de paz con uno de los grupos armados más grandes en la historia del país, un motivo de profunda preocupación es el futuro de los excombatientes que dejaron las armas. Y genera preocupación porque es claro que la falta de escenarios para obtener ingresos puede eventualmente conllevar a que muchas de estas personas opten por re-tomar actividades que desde la ilegalidad resultaban rentables. ¿Pero qué hacer entonces desde los diferentes sectores de la sociedad para contener reincidencias en el delito? Félix Ramón Triana, director seccional del Sena en el Tolima, institución que viene trabajando en la formación de excombatientes en la zonas veredales de Planadas e Icononzo, asegura que en la misma medida en que debe haber un compromiso de quienes apuestan por prepararse para ser productivos frente a la sociedad, es indispensable el acompañamiento desde el empresariado, el Estado y los ciudadanos del común para apoyar las iniciativas empresariales que se puedan gestar propiciando su estabilidad. “Estuve reunido con varios de los exintegrantes de las Farc y ellos me decían lo que queremos es que nos ayuden a montar nuestras unidades empresariales. La mayoría son del campo, piensan montar granjas para cultivar tomate, arveja y café y dentro de las muchas cosas ellos también hacían un reclamo muy válido: Si ellos entran en esa línea a producir, se necesita infraestructura para sacar esos productos a la ciudad y que se les pague justamente, porque infortunadamente se hacen grandes esfuerzos para sacar un cultivo y lo traen y se lo pagamos a un precio muy por debajo. Al final quienes se quedan con las ganancias son los intermediarios”, subrayó Triana. El directivo destacó la disposición de los exintegrantes de las Farc para reintegrar-se siendo productivos y dijo que en esa misma medida se está disponiendo de la capacidad técnica de la institución para forjar ese espíritu empresarial. “En todo el país a partir de una concertación entre el Secretariado de las Farc y el Gobierno se definieron tres líneas de formación: agrobiología, gastronomía y TIC para todas las zonas veredales. En El Oso (Planadas) ya se cumplió, estamos por cumplir en La Fila (Icononzo) y terminada la capacitación base, continuaremos según los intereses y los proyectos que ellos quieran desarrollar”, añadió el director regional del Sena, Félix Ramón Triana. En todos los niveles Pero la preocupación por combatir la empleomanía no solo se remite a la situación de quienes abandonan las armas, sino que debe extenderse al plano de las universidades y las instituciones de formación para el trabajo. Las personas que se forman deben tener, además de la instrucción propia de su área, elementos que les permitan generar oportunidades de visualizar su propia empresa. El sector empresarial y el mismo Gobierno no tienen la capacidad de ofertar el número de puestos de trabajo para el número personas que permanecen sin ocupación. En ese sentido, si a las personas que se forman en las universidades se les da la adecuada formación y se visualizan en el entorno oportunidades seguramente estas personas podrían promover nuevas unidades de empresa sostenibles y en tendencia de crecimiento”, reflexionó Triana. El directivo del Sena en el Tolima hizo hincapié en la necesidad de no hacer emprendimiento por hacer emprendimiento, sino que se busquen alternativas que respondan a necesidades reales y latentes del entorno y la sociedad para poder avanzar con seguridad. “No se trata de hacer emprendimiento de autosubsistencia, sino de visualizar necesidades del sector empresarial y la sociedad y desarrollarlas. No debemos seguir hablando de emprendimiento sino de espíritu empresarial. Se debe insertar desde la cuna, porque hacer empresa implica disciplina, visión, tenacidad y capacidad para asumir riesgos, así como superar fracasos, y eso en nuestra educación no lo tenemos. Por eso, si es que así queremos entender la palabra emprendimiento, se trata de apropiar condiciones y desarrollar capacidades”, agregó Triana. Hoy por hoy desde iniciativas como el Fondo Emprender en el Tolima, sobresalen las experiencias de víctimas del conflicto, quienes a partir del capital semilla entregado para el desarrollo de sus apuestas productivas han generado empresas que se consolidan en sus líneas con altas dosis de innovación desde las cuales incluso se generan nuevos empleos, experiencias exitosas que se convierten en modelos a seguir. |
Espíritu empresarial para la paz
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