¡A deshacerse de lo que le hace daño a su cuerpo!


Las enfermedades gastrointestinales, así como la rinitis, el acné, cefaleas entre otras molestias, están asociadas a una alta toxicidad del organismo. 

A medida que avanza la tecnología, la fabricación de alimentos procesados, la industria de artículos de aseo o de cosméticos, se incrementan los grados de toxicidad en nuestro   organismo, sin que seamos conscientes de ello.

Incluso hasta las frutas o verduras que ingerimos, si no las lavamos adecuadamente, pueden resultar tóxicas,  porque en su proceso de cultivo se utilizan pesticidas, también son nocivos muchos de los químicos empleados en la fabricación de artículos de belleza que se aplican a diario como pestañinas, labiales, desodorantes, esmaltes, protectores solares, crema  dental y casi todos los productos de cuidado personal.

Si bien el hígado es el órgano encargado de liberar las sustancias que le son nocivas transformándolas para su adecuada excreción a través de riñón, piel e intestino; la vida moderna hace que este proceso natural no sea suficiente. Liliana Pardo Garnica,  médica cirujana de la Universidad del Rosario, especialista en Terapéuticas Alternativas y Farmacología Vegetal de la Universidad Juan N. Corpas, recomienda realizar un proceso de detoxificación por lo menos tres veces en el año para prevenir molestias en el organismo.

 “El estilo de vida de hoy, muy distinto al que llevaban nuestros abuelos, nos obliga a ayudar al organismo  a eliminar las sustancias que no le son propias, denominadas xenobióticas. Xeno quiere decir extraño y bióticas que entran en el cuerpo y no tienen los mecanismos para ser eliminadas adecuadamente. Cuando tenemos una sumatoria de químicos entre todos los productos que usamos e ingerimos, tenemos mayor susceptibilidad a patologías gastrointestinales, alergias, dermatitis y rinitis, porque el cuerpo está cargado de toxinas”, asegura.

En su experiencia médica, Pardo señala que infortunadamente no siempre los procesos de detoxificación  usados son los más adecuados. “Hay un movimiento grande del proceso llamado detox, en que se promueve el detox del ayuno, el detox de los jugos verdes, el detox mental  etc. La detoxificación no es dejar de comer y tampoco se logra con éxito solo tomando jugos o agua, se necesita realizar un tratamiento en el que se restablezca el proceso natural de biorregulación del organismo”.  

¿Cuándo detoxificarnos?
“Cualquier persona sana debe detoxificarse tres veces al año. Con mayor razón cuando aparezcan los síntomas mencionados anteriormente como problemas gastrointestinales, rinitis, acné, tendencia al sobrepeso, brotes cutáneos, náuseas, cefaleas, diarrea, prurito, irritabilidad, fatiga, entre otros, que podrían reflejar una carga tóxica”.

¿Es cierto que las personas que toman medicamentos químicos también deben detoxificarse?
“En efecto las personas que toman diferentes tipo de medicamentos, por ejemplo para bajar el colesterol, los triglicéridos, para la rinitis, la hipertensión, son pacientes que llamamos polimedicados.

¿A los niños también es necesario detoxificarlos?
“Los niños son susceptibles a una mayor carga tóxica, porque consumen muchos productos empacados con químicos, colorantes y azúcares.  Hoy por hoy estamos viendo que  tienen muchas patologías de gente adulta. También es posible realizarles un tratamiento de detoxificación con los mismos medicamentos biorreguladores usados en adultos,  se  ajustan las dosis sin riesgos para ellos. En mi experiencia, mejoran sustancialmente casos de niños con asma, rinitis o problemas digestivos”.

¿Qué beneficios tiene en nuestro organismo detoxificarnos?
“Si la persona sufre de alguna enfermedad,  claramente se va a ver el cambio. Normalmente en vacaciones se nos mancha la piel, nos subimos de peso, hay reacciones en la piel como el acné etc. Si la persona no se siente enferma, al detoxificarse hay una mejoría general. Todos tenemos algún grado toxicidad, por ejemplo,  estamos expuestos a la polución. La detoxificación es una base importante para cualquier cambio que se quiera hacer en nuestro organismo. Por ejemplo, la calidad de sueño, cambia, los que están en sobrepeso, pierden algunos kilos más rápidamente, se sienten más activos, con más energía lo que redunda en mejor calidad de vida”.  

 

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