Cantemos, contemos, cuidemos: así inicia el Festival en Ibagué

Las historias convertidas en textos, canciones y puestas en escena protagonizaron la apertura de la Colección de Instrumentos Musicales Alfonso Viña Calderón, acto organizado en conjunto por la Universidad de Ibagué y la Fundación Musical de Colombia.

En la biblioteca Tatiana Cecilia Arias Camacho, del Conservatorio del Tolima, confluyeron los amantes de la música tradicional para contemplar el inicio de una exposición que marca la preservación de un patrimonio en instrumentos de Colombia y el mundo.

Dicha celebración inició a cargo de Bienestar Universitario de Unibagué, con la presentación de las decenas de piezas que hace varios años coleccionara Viña Calderón y que luego, en 2002, fueran donadas por la familia, tras su fallecimiento, a la alma mater.

Acto seguido, y a manera de homenaje musical, intervinieron el ensamble Iktus, con un repertorio que se desplazó por aires latinoamericanos y una pieza con sonidos europeos, y el Coro de la Excelencia de Unibagué, centrado en la tradición andina y caribe colombiana.

Un ingrediente especial de este tributo artístico lo constituyeron las obras Alfonso Viña, creación instrumental del espinaluno Gonzalo Sánchez Reyes, y Soy Pijao, en aire de sanjuanero, del maestro Viña Calderón.

Las historias de la música

Luego de esta intervención artística, y con la Colección por testigo, el gestor cultural antioqueño John Jairo Torres de la Pava presentó los libros Las músicas andinas colombianas en los albores del Siglo XXI y Cada canción, una historia, que se constituyen en un testimonio irrefutable del avance de esta manifestación en el país.

«Aunque no tiene un propósito netamente académico, servirá como referente a quienes quieran analizar el fenómeno cultural de las músicas tradicionales y folclóricas andinas colombianas, a quienes quieran ampliar su repertorio y a los mismos creadores que, de esta manera, verán difundida su obra», explicó el autor y compositor de obras tan reconocidas como Fantasmas, No es tan fácil, Tanto, tanto y Navegante.

Esto, respecto al primer trabajo, porque el segundo es más un ejercicio de catarsis, al reunir 107 de sus obras en balada, pasillo, bolero, vals y, por supuesto, bambuco, con las historias que rodearon su escritura y las partituras para su interpretación vocal e instrumental, en una organización cronológica de 1977 a 2020.

Por esto y mucho más, predominaron las emociones en la antesala a los actos centrales del Festival Nacional de la Música Colombiana, con una colección de instrumentos que estará alojada en el Conservatorio hasta el sábado 19 y, desde esa fecha y durante todo el año, en el campus de la Universidad de Ibagué.

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