María Nubia Segovia, la ‘mamá’ del yogur de sábila en Colombia


Su creatividad convirtió a esta vallesanjuanera en pionera en la producción de yogur a base de sábila.

 

 

María Nubia Segovia reside en Ibagué desde hace 17 años. A esta selva de cemento llegó huyendo de la barbarie y el terror provocados por los paramilitares en Valle de San Juan. 

Dejar su tierra y perder parte de su familia en manos de los violentos se convirtió en la más difícil prueba que debió sortear para sacar a sus hijos adelante. 

Los años de angustia, desesperanza y tristeza que soportó, en su mayoría en silencio, son desde hace nueve meses un tema del pasado, en parte porque su mente permanece ocupada, pensando solo en su futuro como empresaria. 

Ya no se siente víctima del conflicto, y prefiere que la llamen “emprendedora innovadora”. Este cambio en su visión se la atribuye a su más valiosa creación: el yogur de sábila, en el que utiliza toda la planta. 

Su iniciativa productiva, de la que no hay antecedentes en el país, cuenta con amplia aceptación en el Tolima. Su sabor, textura y calidad ha conquistado paladares hasta de extranjeros, algunos de ellos que ha conocido en diversas ruedas de negocios a las que ha sido convocada, y de las que le han llegado propuestas para ofertar su producto en feria brasileña y hasta de ceder por cuantiosa suma los derechos de la receta. 

El conocimiento y el ingenio que ha desarrollado para transformar la sábila en el exquisito lácteo, también los ha aplicado a otros productos como postres, dulces, sabajones y mermeladas, en los que el principal atributo es que en su preparación no desperdicia nada del nutritivo y medicinal vegetal, que ella misma cultiva en una serie de huertas caseras. 

Extendiendo oportunidades

María Nubia descubrió su espíritu emprendedor respaldada por la Fundación Mencoldes, una organización para el desarrollo social que le enseñó a creer en sí misma, y se fortaleció a través del Sena Regional Tolima. 

Hoy, su empresa Lácteos y Frutas de mi Tierra ya cuenta con marca propia: Sabigur, y está ad portas de recibir el registro Invima, que le permitirá ampliar su mercado y su oferta laboral, para “emplear a más mujeres víctimas, para que salgan adelante, porque el conflicto quedó atrás, ¡vamos por la paz!”. 

Su deseo es introducir el yogur de sábila en supermercados, tiendas de cadena y grandes superficies, y cree que el mundo está conspirando para concretarlo, contando con la ayuda divina que le permitió crear la fórmula.

 

“Todo se lo debo a Dios. Un día, luego de aprender a preparar lácteos, soñé con el paso a paso para transformar el aloe vera en yogur, y al despertar lo llevé a la práctica, y como ven, ha sido un verdadero éxito”, recordó, al mencionar que a partir de ese día su ingenio no ha parado.

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