La onda del consumo de productos orgánicos y naturales se convirtió en la oportunidad de negocios de una granaduna, mariquiteña de corazón. En Natuexpress comercializa pulpas que además de deliciosas, conservan las propiedades originales e inalteradas de las frutas.

Rosmira Soto Ávila no es de Mariquita, pero su ingenio, su visión empresarial, su pasión por la vida y sus sueños de paz la hicieron meterse en el corazón de los mariquiteños, a quienes conquistó por el sabor y las aromas de la pulpa de fruta y las ensaladas de vegetales que produce.
Esta mujer, una de las miles de colombianas que debieron abandonarlo todo para salvaguardar sus vidas y las de sus familias a causa del horror de la guerra, desde 2013 no solo ha generado trabajo a hombres y mujeres padres solteros, sino que ha demostrado a cientos de campesinos que sí es posible una actividad agrícola sin intermediarios.
A través de su empresa Natuexpress, transforma y comercializa pulpa de guanábana, maracuyá, arazá, mora, lulo, tomate de árbol, mango y badea, entre otras exquisiteces, con las que se enorgullece de decir: “Le ha facilitado la vida a las amas de casa”.
Sus palabras se sustentan en que su producto no tiene semilla, lo que permite que sus clientes “solamente tengan que licuar y servir”.
La fuente de su fructífero negocio lo encuentra en las diversas veredas de Marquita, Falan, Líbano y Palocabildo, municipios que ha convertido en su anillo comercial. En cada una de estas poblaciones, logró establecer contacto con propietarios de pequeñas parcelas a quienes les compra y paga lo justo por sus cosechas, con la convicción de que cada peso que sale de su bolsillo contribuye al bienestar de las familias productoras y, a su vez, son un aporte al futuro del campo.
Borrando las huellas de un doloroso pasado
Haberse convertido o estar en ese proceso: emprendedora exitosa, no ha sido fácil para Rosmira. Según cuenta, es el resultado de sacrificios, preocupaciones y desesperanzas, que con el pasar del tiempo adquirieron el sentido de impulso “para seguir adelante”.
Llegó a Mariquita en 2011, desplazada por la violencia en Granada, Meta. En esta municipalidad lo único que tenía era una conocida que le brindó refugió. Acompañada de sus dos hijos, uno de ellos con anomalías congénitas de riñón, en el barrio Las Ruinas de Santa Lucía, ubicó bajo un árbol un puesto callejero de venta de ensaladas y pulpa de fruta, en aras de adquirir el sustento diario, puesto que las ayudas humanitarias otorgadas por el Gobierno en su condición de desplazada eran mínimas y demoradas.
Su improvisado negocio desde el inicio llamó la atención de propios y foráneos, a tal grado que fue invitada a participar de un curso de transformación de frutas y verduras para jóvenes rurales, impartido por el Sena, tras el cual se postuló al Fondo Emprender, entidad que le apalancó su empresa y gracias al logro de objetivo hasta le condonó la deuda.
Actualmente, además de los múltiples empleos indirectos que genera con la compra de su materia prima, tiene cuatro colaboradores en el local que en 2013 abrió a pocos metros del árbol, donde inició la idea de negocios que le hizo olvidar las heridas del conflicto armado.
Natuexpress es ya es punto de referencia en ‘La Ciudad Frutera de Colombia’, pues recibe en promedio 150 clientes diarios, quienes adquieren como mínimo una bolsa de 500 gramos de pulpa. A la clientela local se suman las de La Dorada, Honda y Guaduas, así como de Bogotá, Manizales y Medellín, adonde despacha sus productos 100% naturales: sin preservantes, ni aditivos, ni colorantes.
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